¿Que es el TEL?


El trastorno específico del lenguaje (TEL) antes llamado Disfasia, aparece, en la mayor parte de los niños que lo padecen, desde las primeras etapas de la adquisición del lenguaje en forma de retraso en el aprendizaje de las primeras palabras. Los niños con TEL han sido casi siempre habaldores tardíos pero sólo unos pocos habladores tardíos tienen TEL. Estos niños constituyen un grupo significativo de nuestra sociedad: apróximadamente el 2% de los niños con dificultades en el lenguaje y a menudo suelen estar infradiágnosticados. Si tuviésemos que establecer una escala de menor a menor a mayor en cuanto a gravedad de la condición, el Retraso Simple del Lenguaje estaría en la zona de menos afectación de la escala y el TEL en la opuesta, en la de más afectación.

Definición

La ASHA (American Speech-Hearing Association), lo define como: “Una dificultad con el lenguaje que no está causada por ningún déficit evidente a nivel neurológico, sensorial, intelectual o emocional, y que puede afectar al desarrollo del vocabulario, la gramática y las habilidades conversacionales”.

Existe gran variabilidad en cuanto a los problemas y casos que se consideran como TEL pero podemos considerar como características generales las siguientes:

  • Hay un nivel lingüístico inferior a lo esperado para el grupo de edad (se considera que tiene que existir un retraso de al menos 12 meses, o de al menos 1,25 desviaciones típicas por debajo de la media de la población normal en un test de lenguaje).
  • El niño presenta un desarrollo normal a nivel cognitivo, social, de autoayuda y motor.
  • No existen déficits sensoriales ni alteraciones cerebrales asociadas.
  • Los déficits afectan a la competencia lingüística (comprensión y producción) pero no a la comunicativa; es decir, que los niños con TEL suelen mantener una intención comunicativa importante.
  • El problema es evidente desde las primeras etapas de adquisición del lenguaje (2-3 años).
  • Los déficits tienen un carácter evolutivo, de manera que si no se realiza una intervención adecuada, los problemas suelen ir empeorando a lo largo del tiempo y los niños pueden acabar recibiendo un diagnóstico más severo (retraso mental, autismo, etcétera).
  • En definitiva, no existe una causa conocida que pueda explicar la gravedad del retraso en el lenguaje.

Subtipos de TEL

Dada la amplitud de problemas que pueden considerarse dentro de la categoría diagnóstica de trastorno específico del lenguaje, la estrategia más habitual ha sido la de buscar subtipos que agrupan problemas logopédicos similares, intentando facilitar así la evaluación y el tratamiento de los mismos. Teniendo en cuenta las polémicas existentes sobre el concepto de TEL y la manera de identificarlo, puedes imaginar que también han sido numerosas las clasificaciones para establecer subtipos del trastorno. De todas estas clasificaciones, la más conocida a nivel internacional es la de Rapin y Allen (1987, 1988), quienes a partir de un análisis de muchos casos clínicos distinguieron hasta un total de 6 subtipos de TEL, cuyas características se resumen en la tabla siguiente:

  • Trastornos de la vertiente expresiva (Como Hablan)
  • Trastornos de comprensión y expresión
  • Trastornos del proceso central de tratamiento y de la formulación

Reconocer las dificultades

Por supuesto no todas las dificultades que un niño presenta en el lenguaje tienen porque ser parte de un TEL. Muchos niños y por diferentes causas pueden presentar un inicio tardío del Lenguaje (IT) o tienen dificultad para articular algún sonido (s, r, etc …) la mayoría lo superan antes de los 6 años pero ¿qué pasa con esa porción de niños que no lo supera? ¿Nos podemos dar el lujo de esperar para intervenir? ¿Cómo diferenciar un retraso de un Trastorno?

No es fácil, en muchos casos los profesionales deben echar mano de tests y escalas para hacer diagnosticos, así que los que no somos profesionales nos quedamos sólo con esa sensación de que algo no va bien. Si bien es cierto que cada niño tiene su ritmo de maduración y que muchos de estos retrasos se quedan solo en lo que podríamos llamar “habladores tardíos“ es importante saber qué es “normal“ y “qué no lo es“ en el desarrollo del habla y del lenguaje, ya que esto puede ayudarnos a dilucidar si el niño está evolucionando dentro de unos margenes razonables de normalidad o si deberíamos preocuparnos, de allí que sea útil conocer que es lo que debemos esperar en el desarrollo del lenguaje de un niño.

En algunos casos las dificultades son muy evidentes y las consultas al pediatra o a otros profesionales llegan más temprano, ese sería el caso de un niño que no reacciona al sonido o que no vocaliza, pero en otros casos las dificultades se hacen más sutiles y el desconocimientohace que las señales de alarna se enciendan tarde. En términos generales se puede considerar, de acuerdo con la escala Llevant, que un niño está retrasado en la adquisición del lenguaje si a los 16 meses no ha iniciado la expresión de palabras aisladas con sentido propositivo (para pedir) o si alos 2 años no construye frases de 2 palabras, aún así el que un niño cumpla con este criterio no quiere decir que necesariamente presente un TEL, sin embargo, conocer otros signos desviados puede ayudarnos a aclarar dudas. A continuación unos cuantos signos de alerta:

Antes de los 12 meses

  • Falta de contacto visual
  • Poco o ausencia total de balbuceo
  • No reacciona ante ruidos fuertes

12-18 meses

  • Con 12 meses, no utiliza gestos, como señalar o despedirse con la mano.
  • Con 18 meses, prefiere comunicarse con gestos, en vez de con vocalizaciones, tiene dificultades para imitar sonidos o tiene dificultades para entender comandos verbales simples.
  • No atiende o reacciona al No.
  • Adquiere una jerga propia, habla muchísimo pero no se la entiende.

24 meses

  • Vocabulario muy inferior a 50 palabras.
  • No forma frases de dos palabras (nena llora).
  • No reacciona ante ruidos fuertes.
  • Solo imita el habla pero no genera palabras o frases de forma espontánea.
  • Solo produce determinados sonidos o palabras de forma repetida y no puede utilizar el lenguaje oral para comunicar más que sus necesidades inmediatas.
  • No mira a los ojos cuando se le habla, evita la mirada o no dirige la mirada hacia los objetos que se le señalan.
  • No puede seguir instrucciones simples.
  • Tiene un tono de voz o una pronunciación extraña (áspera o nasal, por ejemplo).
  • Cuesta más entenderle de lo que sería esperable por su edad. Los padres y cuidadores habituales deberían entender la mitad del habla de un niño de dos años y aproximadamente tres cuartas partes del habla de uno de tres años. Con cuatro años, a un niño se le debería entender prácticamente todo, incluso personas que no lo conocen.

Segundo paso – solicitar una valoración

¿Está usted pensando que su niño puede presentar un TEL? ¿A donde dirigirse? Nuestra experiencia demuestra que el profesional más adecuado es el pediatra del niño, incluso si ya nos han dicho que podemos esperar. Es el pediatra el primer profesional con el que debemos entrar en contacto pues es quien tiene la potestad de demandar valoraciones auditivas o cognitivas que serán cruciales para el diagnóstico. El pediatra nos derivará por tanto al otorrino o al psicólogo para que realice las pruebas pertinentes, con los resultados en mano el siguiente pasó será contactar con una logopeda que suministrará pruebas específicas del lenguaje. Recuerde; Al llegar a la consulta logopedica ya debe usted saber si su hijo oye bien, esto agilizará el proceso de valoración.

¿Que puede usted esperar de la consulta logopedica? La valoración puede ser larga, sobre todo en los casos en los que los niños hablan muy poco, en general pasará por las siguientes situaciones:

  • La solicitarán información del lenguaje del niño (intente recordar la mayor cantidad de detalles, llévelo escrito si es necesario).
  • Le pedirán informes del colegio o guardería (si ya los tiene aportelos desde la primera visita).
  • Le harán preguntas directas al niño (intente que vaya descansado o de buen animo a la sesión).
  • Observaran el lenguaje espontaneo durante la consulta (intente intervenir lo menos posible, no responda por el).
  • Le darán cuestionarios para padres y educadores.
  • Tests específicos de lenguaje que quizás pasen a su hijo (Test de Vocabulario de Boston, PPVT, ITPA, PLON).
  • Test del desarrollo (Bayley III).
  • Test de inteligencia (K-ABC, WISC IV).

Paciencia, ya está usted encaminado, en ocasiones los resultados definitivos tardan un poco, pero en lineas generales el profesional de la logopedia le orientara acerca de la necesidad o no de recibir rehabilitación. En ocasiones también será necesario una revaloración pasados unos años.

Fuente: http://www.atelba.es

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